Entrevista con Javi Correa

Hace unos meses pudimos conocer de primera mano FILOSOFIA&CO una plataforma dedicada exclusivamente a la filosofía y a su divulgación a todo tipo de públicos. Y dentro de esta iniciativa conocimos a Javi Correa, con el que sentimos una afinidad que nos ha hecho querer colaborar en dos acciones novedosas en Dubita: el Retiro creativo-filosófico (Junio) y un Cineforum (Mayo). Hoy hemos querido que vosotros también le conozcáis y nos parece que esta entrevista es la mejor manera:

¿Cómo decidiste que la filosofía sería
tu disciplina profesional?

Bueno, en realidad, creo que esto no se decide. No por un rollo místico o de destino, sino por la propia precariedad de la filosofía. No creo que nadie pueda decidir dedicarse a esto profesionalmente, sino únicamente dedicarse.
Ahora, si me pregunto en qué momento decidí que la filosofía dejaría de ser un hobby y pasaría a ocupar gran parte de mi tiempo, fue en tercero del grado de Biología Sanitaria. Aunque terminé la carrera, las ciencias —o eso a mí me parecía— no respondían a las preguntas que a mí me parecen interesantes: qué es la vida, cómo vivir correctamente, qué es la amistad…

En tu opinión, ¿qué relación tienen la filosofía y las artes?

Creo que la filosofía y las artes se relacionan en al menos dos aspectos: la creación y el desvelamiento. Dos aspectos que, de una forma u otra, también forman parte de lo mismo, puesto que el desvelamiento es de alguna manera la creación de nuevas miradas y la creación (ya sea de nuevos objetos-paisaje como en el caso del arte o de conceptos como en el caso de la filosofía) implica siempre el desvelamiento de una parcela del mundo.

¿Te ha ayudado estudiar filosofía
para tu crecimiento personal?

Sí, claro, aunque no sé bien en qué dirección [risas]. Lo que quiero decir es que sin duda la filosofía es uno de esos saberes que trastocan al sujeto que lo estudia y que, por tanto, producen una transformación en el mismo. Si entendemos que esto es crecimiento personal, es decir, si entendemos que crecer es ser capaces de abordar los mismos problemas con nuevas herramientas o revisitándolos con nuevas perspectivas, entonces sí, me ha ayudado a crecer.

No creo que se puedan dar respuestas definitivas o totalmente cerradas o que clausuren las preguntas que nos achuchan en la noche mientras nos develamos. A lo sumo, podemos aspirar a llevarnos mejor con ellas, a pensarlas desde otros marcos y a volver a ellas con nuevas ideas. Es este el camino que puede andarse un poquito mejor con la filosofía.

¿Consideras que la filosofía
está accesible para el público general?

Bueno, yo creo que como toda disciplina especializada es una disciplina que requiere de tecnicismo y que es difícil entrar. Pero no creo que sea algo exclusivo de la filosofía. Abrir un libro de álgebra no lineal sin tener idea de matemáticas es absurdo. Para eso, como para cualquier otra cosa en la vida, se requiere de preparación y entrenamiento. En ese sentido, creo que la filosofía es una de las disciplinas en las que más caminitos de preparación hay, con revistas como FILOSOFÍA&CO o estos propios talleres de DUBITA. Así que, aunque el camino sea arduo ¡y sobre todo largo!, creo que está bastante asfaltado, al menos en los primeros pasos [risas].

¿Podría decirse que un proceso artístico
es un proceso filosófico?

Creo que podemos decir que de alguna manera todo proceso artístico es un proceso filosófico porque de alguna forma todo objeto artístico genera una teoría sobre el mundo: ordena el mundo, genera una nueva mirada, apuesta por la creación de unos valores; en definitiva, interviene en el flujo de lo real.

¿Qué puede esperar un asistente
que acude al retiro DUBITAR?

Por supuesto descanso [risa] No en serio, estaba proyectando mi necesidad de descanso [risa]. En mi cinefórum, podrá asistir al visionado de una película que comentaremos y debatiremos, La virgen de agosto, y lo haremos a través de todo un debate filosófico que pone en el centro la identidad: quiénes somos, quiénes queremos ser, en qué medida la identidad es un ente que tenemos que descubrir… 

Para ello recuperaremos el componente colectivo del cine (que se ha perdido con el consumo de streaming) y también filosófico, pues antes de ver la película discutiremos sobre los conceptos que luego la película pone en juego (por eso decíamos que el proceso artístico es también filosófico). Espero generar un espacio en el que poder no solo aprender entre todas, sino en el que podamos ganar otra mirada, otra nueva forma de visionar las películas y de comprendernos a nosotras mismas y nuestra identidad.

Javier Correa Román (1995) es graduado en Filosofía por la Universidad Nacional a Distancia (UNED) y doctorando en Filosofía por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Cofundador del Colectivo Mentes Inquietas y redactor de FILOSOFÍA&CO, ha sido profesor de la Universidad Rey Juan Carlos (Madrid). Cuenta con tres libros publicados: «Y pensar ¿Para cuándo? Filosofía de jóvenes para jóvenes» (2019), «Mentes Inquietas. Contrarrefranes y cultura popular» (2020) y «Estética y Emancipación. Hacia una teoría del arte de lo común» (2021).